Como en otras ciudades de la región, el abandono continuo de los edificios del centro histórico implicó el deterioro de las condiciones de vivienda de las familias que vivían de alquiler. A la vez, se inició un patrón de ocupación informal de cuartos que empeoró el estado de los inmuebles.
A partir de la década de 1990, la vida cotidiana del barrio se deterioró aún más por el fácil acceso a armas de fuego, el uso de la violencia como vía para resolver conflictos, la falta de opciones de entretenimiento, educación de calidad y trabajo, la aparición de pandillas y la venta de drogas ilegales.
El plan Revive el Casco se ha concentrado en 3 áreas con el fin de garantizar oportunidades a la población de bajos ingresos para que se incorpore a los beneficios derivados de la puesta en valor del centro histórico.
Diferentes modalidades de capacitación que tienen en cuenta las habilidades de los residentes y las opciones de trabajo generadas por la puesta en valor del Casco Antiguo y el crecimiento de la industria cultural y el turismo.
Infraestructura comunitaria, cursos para adultos sobre habilidades para la vida y talleres de creatividad para las niñas y los niños.
La oficina ha acompañado a los habitantes en el proceso de ejercer sus derechos de residentes tanto en el caso de las familias desalojadas como en el de las familias que alquilan en los nuevos proyectos de vivienda asequible.
La OCA también ha realizado un trabajo sostenido con adolescentes y jóvenes en riesgo.