Residentes y visitantes celebran el sabor del pescado frito, la yuca al mojo, las tajadas, el sao (ceviche de patitas de puerco), el arroz con coco, el ceviche, las brochetas de camarón, los bollos, las cocadas y otras delicias saladas, dulces o picantes que se venden en las esquinas.
Las vendedoras ambulantes de San Felipe son mujeres que mantienen a su familia con el producto de la venta de estos platos populares. Para potenciar esta actividad, la Oficina del Casco Antiguo puso en marcha "Los Sabores del Barrio", un programa que "nació sostenible" y que incluye tres componentes:
En la actualidad, 10 mujeres conforman el grupo básico de "Los sabores del barrio". El programa se amplió con la incorporación de 6 raspaderos. La Oficina ha identificado la necesidad de fortalecer la capacidad empresarial de las vendedoras. También se requiere contar con un local que les permita preparar una mayor cantidad de alimentos, en condiciones adecuadas, para satisfacer la demanda de eventos de mayor envergadura.